Y siempre me pasa que al cabo de un tiempo vuelvo a las andadas, me pasa que me doy cuenta de que no puedo vivir sin decir lo que pienso ni un segundo de mi vida, por ello estoy aquí otra vez, en este pequeño espacio que me he creado, mi pequeña burbujita.
Hoy no voy a decir nada especial, tan sólo quiero remarcar que la vida está llena de decepciones, y sé que suena muy típico, pero yo no os voy a decir que adelante y que todo irá a mejor. Yo sólo voy a decir que estoy harta de preocuparme tanto por todo, por todos, y a la vez por nadie.
Por todo, porque parece que cada vez que me sale algo mal es un mundo y... NO. No es un mundo, es una cosa que me ha salido mal de las miles que hago. Eso para empezar.
Por todos, porque estoy harta de estar pensando en los demás, porque cada uno sigue su camino, mira hacia delante y no hacia los lados, si el camino se cruza: una sonrisa, un saludo, y de nuevo cada uno a su camino. ¿De verdad es eso lo que queréis, es eso lo que queremos? Personas que para mí lo significaban todo y ahora simplemente no significan nada... Para esas personitas que siguen su camino: Hola, me llamo Irene, encantada de conocerte, y... ¡eh! Una cosita: YO TAMBIÉN TENGO MI PROPIO CAMINO, Y ES EL PRINCIPAL. Que parece que sólo el vuestro es digno de ser andado...
Por nadie, porque estoy tan absorta en mis propios problemas que me cuesta a veces pensar en los demás. Lo intento, yo no soy de esas personas que se creen que el camino es sólo para ellos, simplemente en momentos de angustia necesito que mi camino se bifurque un ratito y estar apartada del camino principal.
En definitiva, yo soy partidaria de un camino común, pero soy total defensora de las bifurcaciones, y total repudiadora de aquellas personas que creen que tienen más derecho que los demás a ocupar ese camino que todos nos hemos ganado.
Gracias y os espero en mi minibifurcación.
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