lunes, 24 de agosto de 2015

RAZA RAZONABLE

Un sonido susurrante, el pulular del viento, el tintineo de las gotas al precipitarse al frío suelo. Un día despiertas y te das cuenta de que todo eso ha estado ahí siempre, y para ti ha sido totalmente imperceptible. Hay veces que estamos tan concentrados en nosotros mismos, en la vida humana en sí, que se nos olvida de dónde procedemos, lo que nos ha hecho ser lo que somos.
El darte cuenta no cambia nada realmente, sigues despertando todos los días en el mismo sitio con ese tintineo en el tímpano. Yo no quiero que todo siga igual, nadie lo quiere, ¿o sí?
La comodidad es lo que nos hace inútiles. Necesitamos incentivos para actuar. Por mi parte, la próxima vez que despierte, mi primer pensamiento no será egoísta, no será tan humano.
Todo ésto suena muy tremendista, parece que odio la raza humana, a la que pertenezco. No la odio, sólo creo que estamos equivocados, que no fuimos creados para esto, que tenemos que cambiar. Nadie parece darse cuenta de que todo está mal. Desde la forma de gobierno a la forma de vida. Todo.
¿Por qué nos dejamos gobernar por personas lejanas, trajeadas y que sólo miran por sus intereses? ¿Por qué vivimos para nosotros mismos y no para los demás?
Tengo respuesta para estas dos preguntas que no paran de dar vueltas por mi insistente cerebro.
La comodidad hace que dejemos nuestro trabajo a los demás: dejamos que un hombre que dice que nos va a ayudar lo haga sin pensar en nada más. Creo que el gobierno es algo del pueblo, no de uno sólo y la democracia se me antoja insuficiente. Quiero que cada ciudadano exponga su opinión y, no sólo la exponga, sino que se tenga en cuenta. No quiero más hombres trajeados con corbata, sólo quiero personas, que se muestren tal y cómo son, nada más. Quiero un mundo, un país, en el que cada persona tenga derecho a conocerse a sí misma, y para ello es necesario que se tengan los derechos mínimos básicos, una serie de circunstancias por las que un ser humano es lo que es, es decir, un techo, comida y salud. Son los pilares de la vida, el resto son variantes o consecuencias de éstos. Y en ésto debería basarse un gobierno, un Estado, con todas las letras, en hacer que los que viven bajo ese régimen se sientan humanos, para luego después, poder usar esa característica tan propia de nuestra raza y que tanto nos cuesta usar a veces, que es la razón.
Cuando digo vivir para los demás, me refiero a salir de ese egoísmo natural que nos define a todos, ¿por qué no vivir pensando más en los demás? Y como en aquella gran película, comenzar una cadena en la que unos se ayuden a otros, así sentiríamos que nuestra vida realmente sirve para algo, que estamos haciendo algo bueno.
Yo a veces siento que no coopero en el mundo, que simplemente estoy ahí, observando. Nunca he sido una buena observadora, no es algo que me guste. Prefiero actuar, me siento estúpida cuando pasa algo catastrófico en algún lugar del mundo y me quedo mirando la tele y me encuentro a mí misma diciendo: "Pobre gente". Unas palabras no van a solucionar nada, sólo crearte la ilusión de que estás realmente preocupado por esa gente, cuando un minuto después estás tirado en el sofá viendo un programa de televisión cualquiera.
Yo no quiero que de repente todos nos convirtamos en unos aférrimos activistas, simplemente pido más comprensión y menos comodidad, porque así no vamos a ningún lado. Empecemos a utilizar nuestro gran y único rasgo diferenciador: la razón.

lunes, 22 de junio de 2015

SORPRESAS TE DA LA VIDA

Esa persona que te mira. Esos ojos que te lo cuentan todo, y nada... Esas miradas que podrían escribir auténticas novelas infinitas. Podría escribir miles de metáforas, palabras sin fin, páginas y páginas de ideas escondidas, pero hay cosas que se dicen solas, cosas que todos sabemos y tenemos miedo de admitir y reconocer.
Yo, personalmente, éste año he tenido la suerte de encontrar a una persona que me ha ayudado a ver las cosas de otra forma, darme cuenta de que no soy la única que piensa las cosas demasiado.
Cuando pensaba que ya nada en mi vida iba a cambiar, me di cuenta de que ya había cambiado, y el cambio estaba ahí, aunque aún no podía verlo. De verdad, hay personas que pasan por tu vida y son como un torbellino ordenador, normalmente los torbellinos desordenan, pero hay una clase especial de torbellinos que se dedican a ordenar todo el desorden que era tu cabeza antes de que se produjeran. Y gracias a esos torbellinos, gracias a esos ojos que lo cuentan todo, gracias a todas esas personas que habéis hecho de éste año algo tan bonito y tan especial, y gracias sobretodo a ti, Ali, por estar ahí siempre.
Yo sé que éstas cosas se dicen siempre, así que me lo voy a ahorrar, y simplemente voy a decirte que nos lo vamos a pasar de puta madre en Tenerife y que, tía, el pacto tiene que cumplirse.
No hay nada más que te pueda decir que tú no sepas, como resumen te diré que nunca pensé que en tan sólo unos meses se podía llegar a querer a alguien tanto como te quiero yo a ti, y gracias por todo de verdad, no sabes la de veces que me has salvado.

lunes, 4 de mayo de 2015

CAMINOS

Y siempre me pasa que al cabo de un tiempo vuelvo a las andadas, me pasa que me doy cuenta de que no puedo vivir sin decir lo que pienso ni un segundo de mi vida, por ello estoy aquí otra vez, en este pequeño espacio que me he creado, mi pequeña burbujita.
Hoy no voy a decir nada especial, tan sólo quiero remarcar que la vida está llena de decepciones, y sé que suena muy típico, pero yo no os voy a decir que adelante y que todo irá a mejor. Yo sólo voy a decir que estoy harta de preocuparme tanto por todo, por todos, y a la vez por nadie.
Por todo, porque parece que cada vez que me sale algo mal es un mundo y... NO. No es un mundo, es una cosa que me ha salido mal de las miles que hago. Eso para empezar.
Por todos, porque estoy harta de estar pensando en los demás, porque cada uno sigue su camino, mira hacia delante y no hacia los lados, si el camino se cruza: una sonrisa, un saludo, y de nuevo cada uno a su camino. ¿De verdad es eso lo que queréis, es eso lo que queremos? Personas que para mí lo significaban todo y ahora simplemente no significan nada... Para esas personitas que siguen su camino: Hola, me llamo Irene, encantada de conocerte, y... ¡eh! Una cosita: YO TAMBIÉN TENGO MI PROPIO CAMINO, Y ES EL PRINCIPAL. Que parece que sólo el vuestro es digno de ser andado...
Por nadie, porque estoy tan absorta en mis propios problemas que me cuesta a veces pensar en los demás. Lo intento, yo no soy de esas personas que se creen que el camino es sólo para ellos, simplemente en momentos de angustia necesito que mi camino se bifurque un ratito y estar apartada del camino principal.
En definitiva, yo soy partidaria de un camino común, pero soy total defensora de las bifurcaciones, y total repudiadora de aquellas personas que creen que tienen más derecho que los demás a ocupar ese camino que todos nos hemos ganado.
Gracias y os espero en mi minibifurcación.