Esa persona que te mira. Esos ojos que te lo cuentan todo, y nada... Esas miradas que podrían escribir auténticas novelas infinitas. Podría escribir miles de metáforas, palabras sin fin, páginas y páginas de ideas escondidas, pero hay cosas que se dicen solas, cosas que todos sabemos y tenemos miedo de admitir y reconocer.
Yo, personalmente, éste año he tenido la suerte de encontrar a una persona que me ha ayudado a ver las cosas de otra forma, darme cuenta de que no soy la única que piensa las cosas demasiado.
Cuando pensaba que ya nada en mi vida iba a cambiar, me di cuenta de que ya había cambiado, y el cambio estaba ahí, aunque aún no podía verlo. De verdad, hay personas que pasan por tu vida y son como un torbellino ordenador, normalmente los torbellinos desordenan, pero hay una clase especial de torbellinos que se dedican a ordenar todo el desorden que era tu cabeza antes de que se produjeran. Y gracias a esos torbellinos, gracias a esos ojos que lo cuentan todo, gracias a todas esas personas que habéis hecho de éste año algo tan bonito y tan especial, y gracias sobretodo a ti, Ali, por estar ahí siempre.
Yo sé que éstas cosas se dicen siempre, así que me lo voy a ahorrar, y simplemente voy a decirte que nos lo vamos a pasar de puta madre en Tenerife y que, tía, el pacto tiene que cumplirse.
No hay nada más que te pueda decir que tú no sepas, como resumen te diré que nunca pensé que en tan sólo unos meses se podía llegar a querer a alguien tanto como te quiero yo a ti, y gracias por todo de verdad, no sabes la de veces que me has salvado.